Separarse es una de las decisiones más difíciles que puede tomar una pareja, y comunicarla a los hijos requiere sensibilidad, planificación y claridad. Este artículo ofrece una guía práctica y afectuosa para contarle a tu hijo que os vais a separar, con pasos concretos, frases útiles y recomendaciones según la edad.

La prioridad, en todo caso, debe ser proteger su bienestar emocional, escuchar lo que sienten, evitar que se culpen y mantener rutinas que den seguridad. Antes de la conversación, los padres deberían ponerse de acuerdo sobre lo esencial (quién hablará, dónde vivirán los niños, cómo serán las visitas) y evitar improvisaciones.

En las siguientes secciones profundizaremos en cómo preparar el momento, frases que ayudan y qué hacer después de contarle a tu hijo que os vais a separar para apoyarle en el día a día. También abordaremos cómo manejar reacciones intensas, cuándo buscar ayuda profesional y cómo proteger a los niños del conflicto. Lee con calma, toma notas y adapta estos consejos a la edad de tu hijo siempre.

Preparar la conversación con tu hijo

Antes de hablar con el niño, dedicar un tiempo a preparar lo que vas a decir reduce malentendidos y nervios. Si es posible, intenten contarlo juntos, ya que un mensaje unido ayuda a que el niño perciba seguridad y que ambos siguen siendo sus padres. Planificar consiste en decidir puntos básicos (dónde vivirá cada uno, cómo serán las visitas, qué cambios inmediatos habrá) y en elegir un lugar tranquilo y sin interrupciones para la charla. Cuando piensen qué decir, recordad que lo importante es explicar cómo cambiará su vida cotidiana. Eviten culpas, reproches y peleas delante del niño. Practiquen frases sencillas que puedan repetirse después.

Lista rápida de preparación:

  • Elijan un momento tranquilo (evitad cumpleaños o días festivos).
  • Coordinad el mensaje para que sea coherente y claro.
  • Decidan qué información es apropiada según la edad.
  • Preparad respuestas a preguntas típicas: “¿me quieres igual?”, “¿dónde voy a dormir?”, “¿es mi culpa?”.
  • Tengan a mano apoyos: familia, colegio, profesional si hace falta.

Usen frases claras y tranquilas: «Papá y mamá hemos decidido vivir en casas distintas, pero te queremos y seguiremos cuidando de ti». Eviten entrar en detalles sobre discusiones, infidelidades o responsabilidades adultas. Preparen un plan para las primeras semanas (rutinas, colegio, visitas) y asegúrense de dar siempre respuestas coherentes si tienen que volver a contarle a su hijo que se van a separar o a resolver dudas posteriores.

Explicarlo todo según la edad

Los niños entienden la separación de manera distinta según su desarrollo. Adaptar el mensaje evita confusiones y reduce miedo. Aquí tienes ideas claras y directas para varias edades:

  • 0-5 años: Usen frases cortas y repetitivas. Eviten términos técnicos. Ejemplo: “Mamá y papá ya no vivimos juntos, pero te queremos y seguiremos cuidando de ti”. Los bebés y niños pequeños necesitan más consuelo físico y rutinas estables.
  • 6-10 años: Pueden entender explicaciones sencillas sobre cambios prácticos. Den detalles concretos sobre dónde vivirán, cómo serán las visitas y quién los llevará al colegio. Mantener reglas y horarios ayuda mucho.
  • 11-14 años (preadolescentes): Querrán más información y pueden sentir rabia o culpa. Sean honestos, sin entrar en detalles que dañen al otro progenitor. Invítenles a expresar preguntas y respeten su espacio.
  • 15+ (adolescentes): Pueden participar en decisiones prácticas y necesitan conversaciones más adultas. Aun así, mantengan la claridad sobre los límites y el apoyo emocional.

Tengan en cuenta reacciones comunes: negación, tristeza, ira, regresiones en niños pequeños o búsqueda de evidencia del conflicto. No minimicen sus sentimientos ni los obliguen a “ser fuertes”. En su lugar, ofrezcan alternativas concretas: a quién acudir cuando estén tristes, cómo y cuándo podréis hablar de nuevo y actividades que mantengan la normalidad.

Después de la conversación: rutina, apoyo y cuándo pedir ayuda

Decir la noticia es solo el comienzo; el trabajo de apoyo continúa los días y meses siguientes. Mantener rutinas, horarios y límites coherentes aporta seguridad. Eviten discutir o criticar al otro padre delante del niño; protegerles del conflicto es clave para su salud emocional. Ofrezcan tiempo para hablar, pero respeten también si necesitan espacio. Validar sus emociones (decir “veo que estás triste”) es más útil que intentar arreglar todo con palabras rápidas.

Acciones prácticas para los días siguientes:

  • Vuelvan a las rutinas: comidas, hora de dormir y colegio.
  • Programen momentos de calidad con cada progenitor (actividades sencillas que les gusten).
  • Informen al colegio para que puedan ofrecer apoyo si es necesario.
  • Faciliten recursos: libros adecuados a su edad, grupos de apoyo o terapia si aparece un malestar persistente.
  • Mantengan un canal abierto para pequeñas conversaciones diarias: preguntas cortas y honestas.

Esten atentos a señales de alarma, como cambios prolongados en sueño o apetito, aislamiento, caídas académicas o conductas de riesgo. En esos casos, busquen apoyo profesional (pediatra, psicólogo infantil o servicios escolares). Lo único que importa en estos casos es que los progenitores asimilen que ambos padres los quieren, y que la separación no es su culpa.

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